Die Macher, "El Lider".
Die Macher es un juego duro, es un juego para jugadores.
La edición mas famosa y hasta el momento definitiva, es la segunda edición del juego publicada por Hans in Glück a finales de los 90 en los tiempos de oro de los Eurogames pesados de la compañía (El Grande, o Tigris & Euphrates), antes de que se decantara por hacernos cargar con cientos de expansiones para Carcassonne, aunque sigue siendo una editorial que publica juegos como Goa.
Una tercera edición ha llegado de la mano de Valley Games, pequeña editorial o tienda canadiense que se está haciendo un nombre en el mercado por reimprimir clásicos que hasta el momento solo se podían encontrar en ebay a precios astronómicos. Las novedades incluidas son una variante para hacer el juego mas corto, de siete a cinco rondas, y una peor calidad de componentes con ciertas ilustraciones dudosas que tienden a la confusión por su parecido, por no hablar de que utilizan una fuente comic sans (para matarles) en el libro de reglas.
En el juego representamos a los dirigentes de uno de los partidos políticos típicos de Alemania, a través de esas siete rondas, en las que se van realizando elecciones regionales en uno de los estados intentamos obtener escaños para la victoria final, en la cual cuentan los escaños obtenidos en cada una de las siete rondas, la influencia en los medios de comunicación si se ganan las elecciones en uno de los estados, los militantes con que cuenta nuestro partido y la coincidencia de las políticas de nuestro partido con las políticas de la opinión nacional (Vaya lio ¿ehhh?).
Las reglas son algo complejas y liosas aunque al ir jugando rondas se ve que el juego se desarrolla con fluidez a pesar de su complejidad.
Los jugadores deben gestionar los limitados recursos de que disponen para obtener el máximo número de votos, lo que obliga a sacrificar y perder las elecciones en unos estados para intentar apostar fuerte en otros.
Durante el desarrollo del juego, los jugadores se ven inmersos en gestionar las múltiples variables del juego, bastante intensas y densas.
Una de las posibles pegas en el desarrollo del juego es que para un juego de esa complejidad y duración el azar que proporcionan las cartas de política de partido puede hacer que un jugador se vea en la incapacidad de modificar dicha política de partido para que sea viable en ese estado y conseguir votos, esto se nota en algunos de los estados con mayor peso en el juego, sobre todo si salen al principio de la partida, si salen a partir de la cuarta ronda uno se ve obligado a devanarse los sesos para modificar la política de partido o influir en ese estado para cambiar los temas de interés general. Curiosamente el azar que proporcionan las cartas de política de partido se acopla perfectamente al desarrollo del juego.
Die Macher es un juego similar en complejidad a Civilization, pero le gana a este en intensidad y densidad en la toma de decisiones, también es algo mas corto de duración.
Ciertamente y gracias a la disponibilidad de esta tercera edición podemos tener en nuestras estanterías un juego que compite bastante con este clásico.
Es un juego que me ha gustado bastante, como ya he dicho de gran intensidad y mucha densidad en la toma de decisiones, hay que estar pendiente de todo y de todos. El juego es totalmente abstracto, o da esa impresión inicial, pero jugar tan cerca de las elecciones autonómicas reales de este país y la supongo búsqueda intuitiva de explicaciones para dar un sentido a las variables y decisiones que se toman en el juego le recuerda a uno la famosa frase de Winston Churchill “La democracia es la peor forma de gobierno a excepción de todas las demás”.