Coleccionismo.

Leo esta anotación de Bascu y se me enmarca una sonrisa. Casi todos, por no decir todos los que nos dedicamos seriamente a la afición de los juegos de mesa llegamos al dilema lúdico de parar de una vez, de dejar de comprar y amasar juegos, y si no te lo planteas tú te lo plantean los demás: madres, padres, pareja y amigos. Yo ya hace tiempo que pase ese trance, actualmente mis vicisitudes pasan por decidir si adelgazo la colección o de momento la dejo crecer a su ritmo mientras tenga espacio.

Dice el Dr. Kawasima (El del Brain Training) que es bueno coleccionar cosas ya que nos hace activar al cerebro. Aunque cuando la gente sabe de esa extraña afición tuya te miran como si fueras un flipado, pero gracias a los reality de la tele cada vez menos, algo bueno tenía que tener que salgan en la pantalla los engendros que salen.

Decía el Dr. Vallejo-Nágera Que el coleccionismo y sus pasiones son una "Patología sana". La pasión de coleccionar cosas es tan vieja como el hombre y se despierta entre los 6 y los 7 años de edad. Todos tenemos, como uno de nuestros rasgos fundamentales, una inclinación a coleccionar.

El coleccionismo es un modo de expresar nuestro control sobre un aspecto de nuestra vida privada, una forma de autoafirmación donde el coleccionista persigue hasta cuatro posibles motivaciones:

  • El deseo de posesión.
  • La necesidad de una actividad libre.
  • El propósito de auto superación.
  • Clasificarse uno mismo.

En ocasiones, estas cuatro motivaciones se producen de forma simultánea en una pasión coleccionista que justifique a un mismo tiempo los apetitos íntimos, el afán de liberación, la propia vocación de artista y hasta la certeza de obtener una aceptación. El coleccionista invierte tiempo y dinero en una afición suavemente obsesiva: acopiar objetos de una misma gama, series de cosas que él considera en sí mismas valiosas. Una especie de ritual que en casos muy aislados se puede hacer patológica. Objetos de colección por otra parte que obedecen a cualquier criterio. En mi caso Juegos de mesa que me agraden de alguna manera.

El coleccionismo produce beneficios, ayuda a superar el aislamiento social. Nos sirve de remedio contra las prisas y los problemas que causa la vida moderna y son una forma inmejorable de llenar los ratos libres y educar a uno mismo y a los que le rodean en el gusto por lo bello, por la búsqueda y por la curiosidad.

El coleccionismo debe vivirse como una afición flexible, que puede y debe convivir perfectamente con otras aficiones o actividades, pero que conlleva hábitos de conducta “sanos” que se mantienen durante toda la vida, como el carácter voluntarioso, constante, metódico y apasionado por la ocupación del tiempo libre, y que encierra la satisfacción personal por la posesión de algo único e irrepetible aunque solo sean cajas llenas de cartón y madera.

Y puestos a coleccionar, como una vez me dijeron, es mejor y más sano coleccionar juegos de mesa que Katanas.

Extraído y adaptado de un viejo artículo sobre coleccionismo del Dr. Vallejo-Nágera.